Política nacional

“Las mujeres somos las más afectadas ante las crisis económicas y sociales”

(Por Estefanía Cendón) Motor Económico entrevistó a Marina Cardelli a días de asumir la presidencia de Cascos Blancos. La primera mujer al frente del organismo definió en qué consiste la ayuda humanitaria con perspectiva de género y destacó la necesidad de vincular las estrategias de Cascos Blancos con el trabajo de las organizaciones sociales y comunitarias a nivel nacional. “Argentina es un pueblo y un Estado solidario, lo que se expresa en sus políticas redistributivas que buscan cuidar a los más vulnerables. Este es el eje orientador de Cascos Blancos: su naturaleza va de la mano con la nueva política de Estado”, aseguró Cardelli, integrante de Agenda Argentina y cofundadora del grupo Génera.

MOTOR ECONÓMICO: Desde su creación en 1994 la composición de Cascos Blancos es enteramente civil y se apoya en un cuerpo de voluntarios expertos en diversas especialidades. ¿Habrá modificaciones relacionadas a esta composición?

Marina Cardelli: Hoy las necesidades de Argentina requieren de una movilización de voluntarios no sólo para la función primaria de Cascos Blancos, la ayuda humanitaria internacional, sino también para poder sumarse y aportar a los estatutos de ayuda social que necesita nuestro país.

Atravesamos una situación de vulnerabilidad económica y social ante la que se desplegó un plan de lucha contra el hambre. A esto se suma una situación sanitaria compleja. Todos los organismos del Estado, incluido Cascos Blancos, estamos a disposición para resolver esta realidad. Por este motivo, el perfil de los voluntarios tiene que ver con integrar voluntades para desplegar toda la ayuda que necesita la Argentina. Queremos integrar perfiles de voluntarios para esta etapa, pero primero tenemos que reconocer los perfiles existentes. Entendemos que durante la última gestión no tuvo un gran funcionamiento el cuerpo de voluntarios, por lo que debemos diagnosticar cómo están, evaluar si hay que reconstruir el cuerpo de voluntarios y en qué medida.

ME: Cascos Blancos integra el Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo (SINAGIR) ¿Cómo será el vínculo de Cascos Blancos con otros organismos en el territorio nacional, como los ministerios, respecto al trabajo de asistencia a las comunidades más vulnerables?

MC: El SINAGIR aglutina a todos los organismos del Estado que atienden problemáticas de crisis en la Argentina asociadas tanto a desastres naturales como a la situación que atravesamos hoy. Por este motivo Cascos Blancos está a disposición junto, por ejemplo, al Ministerio de Salud, el Ministerio de Seguridad o el Ministerio de Desarrollo Social.

Estamos realizando un relevamiento de los convenios existentes y debemos evaluar aquellos que tenemos que construir. Nuestro objetivo es articular con todos los organismos nacionales que haga falta para ponernos a disposición de las necesidades que tenga cada provincia y municipio, con el fin de paliar la situación de pobreza y de hambre que hay en Argentina. Ésta es una voluntad política y cómo se ejecute depende de múltiples factores como el balance que hagamos en relación a la situación del organismo.

ME: En su accionar Cascos Blancos cuenta con socios del sector público, académico, organizaciones no gubernamentales y del sector privado. ¿Consideran ampliar esa red de vinculaciones?

MC: Sí. Cascos tiene históricamente vínculo con muchos actores nacionales e internacionales de voluntarios. Nos resulta fundamental sostener las articulaciones con ONGs, la sociedad civil y el sector privado, pero también nos interesa vincular la estrategia de Cascos Blancos con las organizaciones sociales y comunitarias de nuestro país. En muchos territorios las organizaciones sociales son las primeras que se ponen a disposición cuando hay un conflicto, riesgo o amenaza ya sea por lluvias, por inundaciones o problemáticas sanitarias que afectan a las poblaciones que están en vulnerabilidad. Ante la vulnerabilidad los primeros que llegan a resolver las problemáticas son las organizaciones sociales que habitan en los territorios. Por este motivo un organismo del Estado, como Cascos Blancos, que está para ayudar debe articular con la comunidad organizada que es un actor central. Vincularnos con las organizaciones sociales en los territorios es clave.

ME: Yendo al plano internacional ¿Cómo será el trabajo con otros países en materia de prevención?

MC: La gestión integral del riesgo tiene tres dimensiones: una dimensión de prevención y mitigación del riesgo, una dimensión que tiene ver con la respuesta a la aparición de una crisis o un desastre natural y la dimensión de la reconstrucción. Como Cascos Blancos forma parte de pensar el riesgo en esas dimensiones tiene que encarar tanto tareas de sensibilización y prevención ante estas situaciones, en diferentes comunidades en las que pueda desplegarlas, como ayudar concretamente a dar respuestas a la crisis.

Al adherir al sistema de Naciones Unidas Cascos Blancos ofrece ayuda humanitaria por relaciones bilaterales con los países, pero responde a pedidos de ayuda humanitaria internacional y también puede establecer acuerdos bilaterales para establecer estrategias de sensibilización. Es importante reconocer lo que se hizo durante la última gestión para definir cuáles van a ser los próximos acuerdos.

ME: Teniendo en cuenta que por primera vez una mujer preside Cascos Blancos: ¿De qué manera se abordará la perspectiva de género desde el organismo?

MC: Tenemos en claro que habrá cambios en el perfil de la gestión. Al ser la primera presidenta mujer y como hoy intentamos que la temática de género sea una política de Estado, de todos los ministerios, tenemos la intención de que exista una perspectiva de género tanto en lo que tiene que ver con la sensibilización y prevención, como en lo asociado a brindar respuestas.

ME: ¿En qué consiste la ayuda humanitaria con perspectiva de género?

MC: La ayuda humanitaria con perspectiva de género debe considerar que existe una desigualdad estructural y ante contextos de crisis, en general, las mujeres son las más afectadas. Lo mismo sucede cuando hay una población vulnerable, donde las mujeres son las que están en situación de mayor vulnerabilidad. Esta perspectiva exige un abordaje distinto, un tratamiento diferente de la situación de crisis, una identificación de las demás problemáticas que sufren las mujeres y reconocer el rol femenino en la organización de las estrategias para la reconstrucción de las comunidades.

Hay toda una discusión respecto a cómo la ayuda humanitaria sin perspectiva de género no está contemplando las desigualdades estructurales que hacen que las mujeres entren en situación de mayor vulnerabilidad. Al igual que cuando decimos que existe una feminización de la pobreza en aquellas poblaciones que tienen esas problemáticas muy ancladas, debemos reconocer que las mujeres somos las más afectadas ante situaciones de crisis económicas, sociales y socionaturales.

ME: Desde Agenda Argentina, espacio de debate de ideas que usted integra, enfatizaron la necesidad de contemplar y dar respuesta a demandas sociales como el cuidado y la preservación del ambiente. ¿La conciencia ambiental será una temática de abordaje en la nueva gestión de Cascos Blancos?

MC: Sí, nos interesa mucho trabajar en torno a la sensibilización del cambio climático. La proliferación de desastres naturales, como incendios e inundaciones, se ve intensificada por el cambio climático. Para consolidar estrategias de prevención y discutir las capacidades de reconstrucción de las distintas comunidades ante situaciones de crisis necesariamente hay que poner en discusión cuál es el modelo productivo, cuál es el vínculo de las sociedades con el ambiente y los recursos que ponen en riesgo la continuidad de las condiciones de vida de la población.

Efectivamente hay un modelo de desarrollo y un modo de reproducción de la vida que nos lleva a una reflexión acerca de cuáles son las prácticas de trabajo con la tierra y cuál es el vínculo que tienen las diferentes poblaciones con los recursos en sus territorios. A veces esto transforma muy profundamente lo expuestos que estamos ante una situación de riesgo. Por este motivo analizar las causas sociales y naturales de los desastres naturales, cómo las formas de organización económica de las sociedades impactan sobre la propia posibilidad de sobrevivir, tiene un debate que no se restringe al ámbito de la ayuda humanitaria, sino que es un debate del conjunto de los países. Inclusive, al discutir el modelo productivo de Argentina.

Cascos Blancos participa del sistema de Naciones Unidas y, además, Argentina suscribe a acuerdos internacionales vinculados con el cambio climático para alcanzar ciertos objetivos de desarrollo sustentable. Tenemos la obligación de concientizar y construir espacios de formación que permitan que sea un objetivo no sólo de los gobiernos, también de las sociedades.

ME: ¿Cuáles son los conceptos o ideas que van a orientar esta nueva gestión de Cascos Blancos?

MC: Hay un principio humanitario importante que es la imparcialidad. La ayuda humanitaria debe basarse en atender una necesidad cuando una persona tiene riesgo de vida o está expuesta a una situación de indignidad, de no acceso a derechos, cuando corre peligro su salud. El principio humanitario de la imparcialidad es muy importante.

Cascos Blancos debe tener un compromiso con la ayuda humanitaria internacional y adaptarse a los objetivos geopolíticos que se definan en la cancillería argentina y en el Gobierno Nacional. Esto implica el respeto cuando uno interviene en un lugar con ayuda humanitaria, una acción que no debe estar articulada con conflictos que hagan que se tome posición ante una situación de guerra, por ejemplo.

Hay una política de Estado muy clara, a la que hizo referencia el presidente en varias oportunidades, que tiene que ver con que la crisis en Argentina no la van a pagar la que menos tienen y que debemos empezar por los últimos para llegar a todos. Esto lo tomamos como eje de política nacional o interior y lo extendemos como prioridad a la política exterior. Si Cascos Blancos brinda ayuda humanitaria y construye una estrategia de voluntarios que presten ayuda internacional y se pongan a disposición de nuestro país es bajo esta prioridad. Argentina es un pueblo y un Estado solidario, lo que se expresa en sus políticas redistributivas que buscan cuidar a los más vulnerables. Este es el eje orientador de Cascos Blancos: su naturaleza va de la mano con la nueva política de Estado.

No dejo de destacar la incorporación de la perspectiva de género en la construcción del organismo. Queremos que funcione bajo una lógica paritaria, en la composición de los equipos de trabajo y del voluntariado, y que se extienda la diversidad de género en todas las políticas que se desplieguen.

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